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Escudo del barrio de Recoleta
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Visitante Nro.

Daniel Barenboim se puso nervioso

El martes 17 de julio, en el Centro Cultural Kircher, se presentó el maestro Daniel Barenboim, quien en pleno concierto se alteró por los aplausos a destiempo y la toma de fotografías. Su fastidio lo llevó a interrumpir el concierto para intentar enseñarle modales al público.

De acuerdo a algunos trascendidos, la función comenzó con retraso, debido a problemas de tránsito y alguna de esas habituales marchas que ya forman parte de la rutina diaria, entorpeciendo la vida de los porteños y en este caso, de los artistas.

Ya comenzado el concierto, los aplausos entre movimientos fueron más que los habituales. Cerrada la segunda sinfonía, Barenboim se dirigió al público y con amabilidad pidió que no aplaudiera antes de que la orquesta extinguiera completamente su sonido: “Sé que estamos todos muy emocionados”, dijo. “Pero, por favor, escuchen hasta el final”, reclamó cuando ya era tarde para recuperar los acordes de cierre del último movimiento, pisados por un ostentoso “bravo”. Asimismo, explicó la razón por la cual es necesario no aplaudir entre movimientos. “De un movimiento a otro hay un cambio de tonalidad; si ustedes aplauden, esa relación se pierde”, dijo antes de retirarse a descansar, para dirigir la segunda parte.

Sin embargo, a pesar de haber dejado en claro su pedido con respecto a los aplausos, a su regreso para continuar, otro hecho lo enojó e inmediatamente, apenas comenzó a sonar la orquesta, paró en seco a la orquesta, se dirigió a las filas de butacas ubicadas a espaldas de la orquesta y exclamó: “¡No saquen fotos, por favor! Primero, porque la luz lastima mis ojos, que son sensibles. Segundo, porque no está permitido”, marcó, antes de terminar el sermón con una humorada: “Por último, porque con esas máquinas en la mano no podrán aplaudir a la orquesta”.


www.conozcarecoleta.com.ar (1826) - Publicado: Miércoles 18/07/18