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Murió la vedette Gogó Rojo

El lunes 26 de julio murió de un paro cardiorrespiratorio la actriz y vedette, Gogó Rojo, quien se encontraba acompañada de una cuidadora, en su departamento en el barrio de Recoleta.

Quienes peinan canas recordarán a las hemanas, Gogó y Ethel Rojo, que han sido dos diosas de la revista porteña. Nombrarlas trae a la memoria sus tiempos de gloria cuando en el escenario del Teatro Astros, lucían sus cuerpos desnudos, pintados de dorado, como dos bellas esculturas en movimiento.

Las hermanas habían nacido en Santiago del Estero. Ethel, nació el 23 de diciembre de 1937 y falleció de una dura enfermedad el 24 de junio de 2012 y Gogó, cuyo nombre era Gladys del Valle Rojo Castro, había nacido el 7 de diciembre de 1942.

Provenían de una familia de muy buena situación económica, que les permitió desde pequeñas tomar clases de danza, natación, buenos colegios y disfrutar de unas buenas vacaciones.

El apodo de Gladys era Gogó, debido a que cuando era bebé se cayó al piso y se golpeó fuertemente. Este episodio hizo que tuviera que estar en observación y hasta los cuatro años no hablara; lo único que decía era "gogó, gogó" y por eso su apodo.

A los once años sus padres se separaron. Ethel había ganado un concurso de belleza y el premio era un viaje a Buenos Aires, así que su mamá decidió acompañarla y no regresaron a la provincia. Gogó quedó al cuidado de su papá algo que los unió mucho. A los 13 años, en tanto, se mudó a la Capital Federal y comenzó a estudiar en el Liceo de Señoritas.

Un empresario llamado De María estaba buscando parejas para bailar rock. Gogó, con un grupo de chicos entre los que estaba Pepe Parada integraba un conjunto de baile en el club Gimnasia y Esgrima. Los contrataron para bailar en la revista donde trabajaban Vicente Rubino, Nélida Roca y Alba Solís. La obra se presentaba en el Maipo y la menor de las Rojo era la más chica.

A los quince, con su hermana Ethel, viajó a España. Trabajó como bailarina, hizo vodevil y actuó en algunas películas dramáticas. En Barcelona con Ethel hicieron Dos piernas veinte millones, una comedia italiana que resultó un éxito. Alberto González, que era el hermano de Zully Moreno y además empresario teatral, las convenció de volver a Buenos Aires. Habían pasado catorce años desde su partida.

Hermanas RojoEn 1972 "las Rojo" batieron récords de recaudaciones cuando se presentaron en el Maipo junto a Jorge Porcel, Alberto Olmedo y Juan Carlos Calabró. La obra se llamaba Pintadas de dorado. En el cuadro final aparecían íntegramente desnudas y pintadas de dorado. Los espectadores no sabían si estaban delante de dos mujeres o de una aparición de tan bellas e imponentes que se las veía. Hacían dos funciones todos los días y sábados, domingos y feriados, tres. Eran tan bellas que también se presentaron en Las Vegas y en el Lido de París.

Gogó siempre fue una mujer de carácter y podríamos decir que una mujer realmente empoderada. Muchos recuerdan el cachetazo que le dio al cómico José Marrone cuando todavía no era primera vedete y le tocó la cola. La suspendieron dos días y sin goce de sueldo. Cuando le comunicaron la sanción respondió: “A mí no me busquen porque me van a encontrar”. Años después, volvió a trabajar con el cómico en el teatro Astros y él, al verla, no sólo la saludó con respeto sino que también le dijo que había tenido razón.

También tuvo algunos encontronazos con el capocómico Jorge Porcel. “Era toquetón y jodón. Lo insulté muchas veces por eso”, decía Gogó y repetía orgullosa: “Si me faltan el respeto, presento batalla. Pero no entro en conventillos. Se lo digo en la cara y lejos de los periodistas o corto por lo sano y hablo con un abogado”.

En el año 1994, con 54 años, volvió a los escenarios con el musical Gogó al desnudo que contaba su vida. El show duraba cuarenta y cinco minutos y terminaba con ella mostrando sus pechos sin siliconas y moviéndolos sensualmente. El público la aplaudía de pie.

Cuando le preguntaban por su vida sentimental, contaba: “Tuve dos matrimonios y tres amores importantes. En definitiva amé a cinco hombres”, señalaba. Si le preguntaban cuál era su estado civil respondía con picardía que “intermitente”. “De repente soy amada, por otros acompañada y en algunos momentos sola”, era su latiguillo.

A los 33 años se casó con Oscar Otranto y el matrimonio duró seis años. La separación fue un masazo que le costó superar. “Me abandonó no sé por qué… supongo que por alguien…”, dijo. Antes había vivido un romance con Juan José Camero y, en España, con Jaime Ostos, un torero.

Al año del divorcio conoció a un empresario brasileño y se casó con él. “Vivíamos la mitad de la semana en el campo y la otra en San Pablo. Era un palacio en plena selva. Teníamos una pantera, un león, una pareja de bambis y avestruces”. Vivió diecisiete años en Brasil. Dejó su carrera. “Aprendí a ser ama de casa. Hice muchísimo deporte. Teníamos una laguna donde hacía esquí acuático”.

Nunca tuvo hijos. “No tengo el instinto maternal desarrollado”, aseguraba. Cuando se separó de su marido brasileño se quedó en Brasil. Se recibió de diseñadora de interiores, estudió distintas terapias y también esoterismo y Cabalá. Después de un tiempo se instaló en Punta del Este.

Gogó luchó contra el linfoma de Hodgkin, que logró vencer en el 2008, fue contratada en 2009 para ser parte de la obra teatral Escoria, junto con Cristina Tejedor, Julieta Magaña, Liliana Benard, Héctor Fernández Rubio, Paola Papini, Noemí Alan, Willy Ruano, Marikena Riera y Osvaldo Guidi. Luego de varios años alejada del escenario, volvió en ese proyecto como vedette desplegando no solo sus dotes físicas y su talento artístico, sino también concientizando al público sobre su enfermedad.


www.conozcarecoleta.com.ar (5691) - Publicado: Martes 27/07/21 - Fuentes consultadas: infobae – teleshow