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El edificio de la Biblioteca Nacional cumplió 30 años

El emblemático edificio de la Biblioteca Nacional, delimitado por las avenidas del Libertador y Las Heras y las calles Agüero y Austria, cumplió 30 años el domingo 10 de abril.

Biblioteca NacionalLa Biblioteca fue creada por Mariano Moreno el 13 de septiembre de 1810, atesora y resguarda, a través de las más modernas técnicas bibliotecológicas, los materiales con los que se han forjado las distintas ideas y épocas del país. Asimismo, ofrece, en sus salas de lectura, sus auditorios y exposiciones, una oportunidad de repensar los enigmas de nuestra cultura colectiva.

Durante los dos primeros años, la Biblioteca funcionó en el Cabildo. En 1812 abrió sus puertas al público en una sala del edificio que se encuentra en la esquina formada por las calles Moreno y Perú, dentro de la zona que actualmente se conoce como la Manzana de las Luces.

En 1893 el patrimonio bibliográfico de la biblioteca había aumentado considerablemente y por ello se pensó en una nueva sede que fue en la calle México 564, construida originalmente para ser sede de la Lotería Nacional. Ese edificio fue diseñado por Carlos Morra e inaugurado en 1901, donde además se instaló una imprenta tipográfica.

Durante el gobierno del presidente Arturo Frondizi por medio de la Ley N.º 12.351 de 1960 se destinaron tres hectáreas ubicadas entre las avenidas del Libertador y Las Heras, y las calles Agüero y Austria, donde hasta 1956 se encontraba el Palacio Unzué, posteriormente utilizado por Juan Domingo Perón como residencia presidencial y demolida por orden de la dictadura llamada Revolución Libertadora, que derrocó a Perón en septiembre de 1955.

Pedro Aramburu, un acérrimo enemigo del presidente depuesto, fue quien en 1958 decidió que el Palacio Unzué debería ser demolido completamente por su valor simbólico para los seguidores de un gobierno que acababa de ser decretado prohibido por ley en la sociedad argentina.

Mediante un concurso nacional, que cerró en abril de 1962, en el que participaron importantes estudios de arquitectos de esa época, veredicto que fue anunciado el 12 de octubre siguiente y el proyecto ganador fue el de los arquitectos Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga de Bullrich.

Si bien la piedra fundacional del edificio fue colocada recién el 13 de octubre de 1971, once años después de la sanción de la Ley y la construcción fue llevada adelante por la firma Com-Ar-Co S.A. las obras avanzaron lentamente, se demoraron y finalmente fueron suspendidas a comienzos de los años 80, durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, retomándose hacia 1982.

La nueva Biblioteca Nacional pudo ser terminada gracias a un préstamo del Reino de España realizado en 1990, y fue inaugurada el 10 de abril de 1992, por el presidente Carlos Menem. El material bibliográfico se terminó de trasladar el 21 de septiembre de 1993.

El edificio cuenta con tres depósitos subterráneos: dos de ellos destinados a libros, que permiten depositar tres millones de libros, y uno destinado a guardar revistas y diarios, con una capacidad de quinientos mil ejemplares. Además, en el edificio funciona actualmente la Escuela Nacional de Bibliotecarios, fundada en 1956.

En 2019, se lo declara Monumento Histórico Nacional, mediante la publicación del decreto 791/19.30

El edificio responde al estilo Brutalista, que deja a la vista el hormigón armado y fue amado y odiado. Sin embargo, es indudable que Testa pensó fundamentalmente en la funcionalidad del edificio y por ello, según relató el arquitecto en varias oportunidades, pensó en ubicar los depósitos del establecimiento bajo tierra, aprovechando que el Estado decidió expropiar la totalidad de la manzana para crear una plaza pública. Esto protegería a los libros del efecto nocivo de la luz y a su vez, permitiría en un futuro expandir el espacio de los depósitos, de ser necesario sin interrumpir el funcionamiento del establecimiento. Una vez liberada la estructura del edificio del enorme peso de los depósitos de libros, se eligió elevarla sobre pilotes para permitir la vista libre, dejando una plataforma de acceso abierta de forma permanente, como una continuación del parque "por debajo" de la biblioteca. De esta forma, resultó un edificio sostenido por cuatro grandes columnas, que Testa llamó "el Gliptodonte", por su parecido con un animal acorazado, extinguido hace unos 10 mil años, similar a los armadillos.

El segundo concepto, radica en la fuerza y monumentalidad con que el edificio se implanta en el entorno de parques preexistentes y se yergue por encima de las copas de los árboles, dominando ese entorno verde y enmarcado por los edificios circundantes.

La plaza entera en la cual se posa ha sido trabajada arquitectónicamente, configurando un espacio de actividades múltiples.


www.conozcarecoleta.com.ar (4801) - Publicado: Lunes 11/04/22