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No dormir lo suficiente influye en el aumento de peso,
según un estudio del Hospital de Clínicas.

En los últimos años cambiaron muchos conceptos sobre la alimentación, la actividad física y el buen dormir y cómo beneficiaban o perjudicaban la salud. Ahora, parece que varios de esos consejos indican que ocurre todo lo contrario a lo que antes se creía.

Por ejemplo: antes se decía que consumir huevo producía colesterol y hoy aconsejan comer varios por día; ahora se hace más actividad física que hace algunas décadas y también escuchamos decir, a la mayoría de los nutricionistas, que no dormir lo suficiente influye en el aumento de peso, cuando antes se decía que cuanto más se dormía, hacía engordar...

En los tiempos que corren, la situación económica, los problemas familiares, laborales y de salud, generan un estrés que influye en el sueño. Cada vez son más las consultas por sufrir insomnio y sumado a eso de no poder dormir y levantarnos desenergizados para afrontar el día, también debemos preocuparnos porque parece que no dormir bien influye en el aumento de peso.

Hay una relación que los profesionales de la salud asumen como evidente, pero que muchas personas desconocen: es aquella que se da entre peso saludable y buen descanso.

Dormir pocoPrecisamente, con el fin no solo de poner el foco en este vínculo, sino también respecto a la importancia de obtener un diagnóstico en caso de vivir con obesidad; es que el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), sito en Recoleta, ha llevado a cabo campañas para realizar chequeos y brindar una devolución personalizada.

Por ejemplo, en 2025, durante la campaña sobre obesidad realizada en el Hospital de Clínicas, más del 50% de los participantes que fueron diagnosticados con obesidad nunca habían recibido diagnóstico formal por parte de profesionales de la salud, ni se reconocían como personas con obesidad, así lo dijo Pilar Quevedo, jefa de la División Nutrición.

El hecho de no saber que se padece un trastorno, impide no solamente acceder a un tratamiento adecuado, sino también ignorar otros asociados.

En este sentido, Quevedo acota que las comorbilidades más frecuentes halladas en esa muestra fueron hipertensión arterial (36,5%), diabetes mellitus (13,5%), dislipidemia (14,9%) y enfermedad hepática/hígado graso (22,3%). El 30,4% presentó al menos dos comorbilidades cardiometabólicas.

La relación entre obesidad y mal descanso es muy prevalente, pero además, bidireccional. Tener obesidad hace en la mayoría de los casos que las personas duerman mal, y a su vez, quienes duermen mal, tienden a alimentarse de una manera poco conveniente en cuanto a cantidades y calidad de alimentos.

Por un lado, porque al dormir correctamente, se secreta una hormona anorexígena (la leptina), que inhibe el apetito. Cuando el descanso no es adecuado en cuanto a calidad y duración y esa hormona no se secreta correctamente, las personas no solo tienden a tener más apetito luego de una mala noche, sino que además suelen alimentarse peor, con productos altos en glucosa.

También ocurre que dormir mal deja a la persona en un estado de malestar que el cerebro busca equilibrar con recompensas inmediatas, como la que brindan estos productos o los ultraprocesados. Como indica Diego Golombek en una entrevista reciente, por cuestiones que ocurren a nivel metabólico, comiendo lo mismo, el día que dormimos mal, engordamos más.

Además, el cansancio crónico, explica el jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas, Facundo Nogueira; reduce la iniciativa para la actividad física, promueve el sedentarismo y, en muchos casos, los despertares nocturnos se asocian a la ingesta de alimentos durante la noche, lo que incrementa el riesgo de sobrepeso y obesidad.

simismo, tanto el sobrepeso como la obesidad predisponen a tener apnea obstructiva del sueño (AOS), una de las principales causas base de los problemas de sueño.

La AOS es un trastorno crónico que ocurre cuando la respiración se detiene mientras la persona duerme, debido a que las vías respiratorias se estrechan o bloquean parcialmente. Es tan común que puede afectar a una de cada cinco personas en todo el mundo, aunque advierten que la mayoría de quienes la padecen no lo saben.

Según datos publicados en Science Direct, indican desde el Clínicas, alrededor del 70% de las personas con apneas del sueño tienen sobrepeso, más de la mitad de quienes viven con obesidad padecen este trastorno, y en pacientes candidatos a cirugía bariátrica la prevalencia supera el 85%.

En hombres y mujeres posmenopáusicas, dice Nogueira, la acumulación de tejido graso en el cuello y la garganta aumenta el riesgo de colapso de la vía aérea durante el sueño.

“La faringe es muscular y se relaja al dormir. Si hay exceso de tejido graso, se estrecha el paso del aire, primero aparece el ronquido y, si progresa, se producen las apneas del sueño”, señala.

Nogueira advierte: “El descanso y el sueño son pilares fundamentales en el tratamiento de las enfermedades metabólicas y cardiovasculares, incluida la obesidad. Dormir bien mejora el ánimo, la energía y la capacidad para sostener hábitos saludables”.


www.conozcarecoleta.com.ar - 5114 caracteres – Viernes 21/08/26 - Fuente consultada: Hospital de Clínicas